Fidelidad y Lealtad.

El valor más alto de la lealtad es nuestro Señor Jesucristo, que no hizo ni dijo nada sin que su Padre se lo mostrará o dijera primero;

Se Sostuvo en hechos como «Mi padre trabaja todavía y yo trabajo…».

Sostuvo su lealtad aunque eso le implico el máximo renunciamiento y entrega en una cruz donde morían malhechores.

Nosotros como discípulos suyos, en medio de una generación que le esquiva al compromiso y la lealtad es como si fuera algo extraño, en el Reino, en su Iglesia es lo que El Padre continúa recompensando.

Lealtad, aunque a veces sea en medio de conflictos.

Pablo y Pedro tuvieron conflictos (Galatas 2:11) pero la Misión y el cuerpo de Cristo hizo que siguieran leales a Cristo y entre ellos al cuerpo de Cristo.

Un tal Marcos que en Hechos renuncio a un viaje (a mitad de camino) luego fue restaurado y fue útil al apóstol Pablo. (Hechos 15:36-40) y 2 timoteo 4:11)

En si, la lealtad tiene que ver con mantener el corazón sano y perdonando toda ofensa.

Porque una persona que traiciona, es evidencia una persona con corazón herido.

Judas traicionó a Jesús luego de que se ofendiera por la mujer que ungio los pies de Jesús con el alabastro. (Ya que quería quedarse con el dinero). Acto siguiente en las Escrituras encontramos buscaba la forma de entregar a Jesús.


Hoy, busca el Modelo de Cristo.

Busca siempre la Lealtad a Cristo y al cuerpo de Cristo.

Si hay ofensas que perdonar, este sea el momento.

La lealtad, es el acto que tu Padre Celestial siempre va a recompensar.

Al ver las oraciones de los apóstoles/pastores hacía aquellos quienes invirtieron tiempo y esfuerzo en la fe es sorprendente el amor expresado en sus oraciones.

Una oración de alabanza, cada oración trayendo a memoria las virtudes y buenos actos de fe (eso no es más que la gracia de Dios llevándonos amar como Cristo ama), después los corrigen fuerte porque estaban caminando torcido, pero que importante la alabanza a Dios en nuestra oración recordando los actos de los que nos rodean.

En conclusión cuando no traemos a memoria en oración los actos de los que Dios puso a nuestro cuidado, pecamos contra el Señor porque Dios los sigue amando y el amor no debería provenir por actos sino por ver cómo el Señor los ve.

Olvidarnos de los buenos actos en fe, de la gracia de Dios que hay en ellos a pesar de las vicisitudes… Nos genera agobio, cansancio, estrés el «ministerio» servir a nuestros hermanos, porque estamos amando con nuestra vista y no como el Señor los ama; lo estamos haciendo con nuestra carga y no con la carga de nuestro Señor Jesucristo.

Es un desafío a morir a nosotros mismos, si no estamos viendo los buenos actos de fe,es un desafío a morir. No andamos por vista sino por fe. Cuando nuestra carne y alma no está crucificada vemos lo natural (lo malo) cuando entregamos vemos en la fe y en el Espíritu lo que Dios está haciendo y valorando sus actos.

Todos nosotros somos ministros competentes del Nuevo Pacto.

Ministro es SERVIR, Competente que Cristo te dio la capacidad para hacerlo, Nuevo Pacto es la reconciliación, la gracia y el favor de Dios.

Por eso querido querido joven, AMA como nuestro Señor ama, llenate de su amor para cumplir tu asignación fielmente,te aseguro que tu Padre que ve en Secreto recompensa.

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