Este segundo volumen profundiza el propósito divino, desafiando a una generación a vivir en fidelidad y responder al llamado de Dios.
Este primer volumen invita a descubrir cómo escuchar la voz de Dios y entender Su propósito en tu vida.
Este segundo volumen profundiza el propósito divino, desafiando a una generación a vivir en fidelidad y responder al llamado de Dios.
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Dios siempre ha llamado. Está en nuestros corazones recibirlo y responder con te. Para cada uno de nosotros hay un lugar en este Plan Divino al que podemos acceder con actos tan simples como lo son oír y responder. Esto nos lleva creer y actuar en consiguiente a esta fe.
Matías Gómez escribe este libro desde su posición como pastor juvenil que ha sabido oír la voz de Dios y responder a su llamado divino. Su meta principal con este libro es inspirar a otros a hacer lo mismo, a creer y a confiar en su guía, y así sanar las relaciones con el Padre Eterno, con nuestros padres naturales y padres del alma. Al romper la orfandad, podremos aceptar finalmente nuestro lugar en el Plan Divino y lograr marcar la diferencia.
Con este libro, el autor no solo cultiva el conocimiento de los lectores en cuanto a otras instancias en las que se ha respondido al llamado, sino que además lo transforma en una herramienta para ayudar a cientos de personas a encauzarse nuevamente en el camino correcto y no dejarse llevar por aquel que intenta distraer y acallar el llamado.
El autor presenta este material en una colección de tres volúmenes.
En su primer volumen nos llevó a conocer cuál es el llamado eterno que Dios nos ha hecho y, desde esa visión, qué es lo que Dios viene a buscar de su Iglesia.
Matías Gómez escribe este libro desde su posición como pastor juvenil, que ha sabido oír la voz de Dios y responder al llamado divino de proclamar con lo que Dios ha equipado a la Iglesia y qué es lo que el Amado espera en su regreso.
Con este libro se cultiva no solo el conocimiento técnico, sino que, en la guía del Espíritu Santo, busca despertar el espíritu de una generación para encauzarla en el propósito correcto de lo que Cristo viene a buscar.